• Rocío García Olmedo

TENEMOS MIEDO


¡Claro que tenemos miedo Presidente López Obrador!

Tenemos miedo de su lentitud para reaccionar ante las emergencias que de cualquier tipo se han presentado desde que asumió la presidencia.

Tenemos miedo a esa nula atención personal que ha demostrado, para familias mexicanas más pobres, que perdieron lo poco que tenían en las inundaciones por la tormenta tropical en Yucatán -y eso que andaba por allá-. Prefirió ir a Morelia antes de ir a darse una vuelta a los municipios de Oaxaca damnificados por el sismo que ya llegan a 125 y más de 5 mil casas dañadas. Y qué más podemos decir de la pandemia, contradicciones y más contradicciones, y de manera irresponsable, sigue arriesgando y comprometiendo la salud y la vida de los hombres y mujeres que le acompañan en sus giras de campaña que ha retomado.

Qué miedo atestiguar que el Presidente de la República vía celular pida reportes de un sismo y vaya anotándolo en una simple hoja, habiendo hoy las tecnologías suficientes que permiten conocer a la par de que suceden los hechos de forma integral cualquier situación, y asumir el mando de su atención.

Tenemos miedo de que el Presidente se quiere convertir en guardián en las elecciones y no quiera convertirse en guardián para que México recupere la salud, la economía, el empleo y la seguridad.

Tenemos miedo de sus decisiones regresivas, que en lugar de transparentar y fortalecer a las instituciones las esté desmantelando y desapareciendo.

Tenemos miedo de que hayan tenido que pasar más de veinticuatro horas del atentado que sufrió el Secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México para que diera un mensaje, en el que lo único rescatable fue, que no negocia con la delincuencia, porque el resto de su mensaje fueron referencias al pasado como es su costumbre. Incluso esto es otra mentira suya. Hace unos días dijo que ordenó poner en libertad a un “personaje” de la delincuencia organizada que mata y engancha a inocentes ¿no había elementos para procesarlo? ¿Se constituyó en juez? O significa entonces que negoció con ese grupo delictivo. ¿O que pasó entonces?

Nos da miedo que ese sistema de inteligencia al que tanto alude, que “ya no espiaba”, sino “que investigaba”, no haya detectado esa inédita operación que ejecutaría otro grupo de la delincuencia organizada, para cambiar la ruta a tiempo del Secretario y su personal y evitar muertos y heridos ¿O con ellos no negoció?

Tenemos miedo de que la torpeza en las decisiones provoque más reacciones de la delincuencia organizada en diversos estados, más aun si hemos atestiguado que evidentemente son potencialmente muy fuertes, que a su armamento no tienen acceso las policías de los estados y menos las de los municipios ¿Cómo va a enfrentarlos entonces?

Porque nos preocupa que los programas sociales no han servido -como es evidente- a la reconstrucción del tejido social. O será que como nos enteramos el domingo, al dejar en libertad a la mamá y a la familia del otro “personaje” de la delincuencia organizada, a quien le adjudican el atentado contra el Secretario de Seguridad de la Ciudad de México ¿con eso queda cerrado todo? ¿Ya no importa que hayan matado a tres personas -entre ellos a dos poblanos- y herido a otras tantas?

Tenemos miedo de que no se haya dado cuenta que estos hechos sucedidos en la Ciudad de México son parte de la vida diaria de muchos mexicanos/as en otros estados de la República, en donde han muerto muchas personas inocentes, que como la joven mujer Gabriela que circulaba por ahí a su trabajo, han perdido la vida.

Tenemos miedo de que los asesinatos aumentan día con día y darnos cuenta que han superado por mucho a los cometidos en los gobiernos de sus odiados Felipe calderón y Enrique Peña Nieto, y a que desde la presidencia de la República no haya habido un solo mensaje de condolencia a las familias de muchas víctimas de la delincuencia organizada.

Tenemos miedo de que los servicios de salud en el país sigan fragmentados y en colapso. Y las mexicanas y mexicanos sigan muriendo de Covid-19 o de cáncer o de cualquier otra enfermedad terminal por falta de medicamentos.

Tenemos miedo que siga cayendo la economía y se siga en franca pelea con empresarios y no se reconozcan los números que demuestran la enorme caída en la economía y en el empleo.

Tenemos miedo de que siga polarizando al país y el odio entre mexicanos se perciba tan solo conectándose a redes sociales.

Tenemos miedo a no saber hacia donde lleva al país.

¡Claro que tenemos miedo Presidente López Obrador!

Porque todos los gobiernos debieran hacernos sentir seguros de su conducción para no tener miedo. Y en México pareciera que se hace todo lo contrario.

Queremos verlo operar como Jefe de Estado, y no como candidato en campaña.

Queremos que deje de simular que enfrenta los problemas, pero en realidad nunca lo hace -a veces creo- que no sabe cómo hacerlo.

Ante decisiones equívocas y muchas veces ilegales del gobierno federal, más allá de filiaciones políticas queremos que deje de justificarse con el pasado para no hacer nada.

¡Claro que tenemos miedo Presidente López Obrador!

Pero también cierto es, que estamos cansándonos de tantas mentiras, de sus insultos, de sus actos arbitrarios, de su polarización, de todo lo que ha provocado desde que asumió la presidencia, estamos cansándonos de esos rasgos y estilo político que algunos estudiosos han definido como una democracia autoritaria.

Por fortuna y como dice el refrán popular “no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo aguante”

rociog@prodigy.net.mx

Palabra de Mujer Atlixco

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©2019 por Rocío García Olmedo.